Monjas Clarisas
ORDEN DE SANTA CLARA
La Orden de Santa Clara o de las Hermanas Pobres de Santa Clara, cuyas monjas son conocidas como Clarisas, fue fundada por San Francisco de Asís y Santa Clara en 1212 en la iglesia de San Damián, cerca de Asís, Italia.
La Orden de Santa Clara (Clarisas) llegó a España en 1228 con la fundación del convento de Santa Engracia en Pamplona (hoy trasladado al Monasterio de Santa Engracia de Olite). Fue el primer monasterio de la orden establecido fuera de Italia.
“El trabajo es GRACIA, nos ayuda a devolver al Señor el talento recibido”
Una de las mayores vinculaciones que tienen en es el signo de la TAU, símbolo franciscano desde que San Francisco de Asís la adoptó como su firma personal, sello y símbolo de devoción profunda. Representa la cruz de Cristo, la salvación, la humildad y el compromiso de seguir el Evangelio.
San Francisco también se hace peregrino, vino por el Camino de Santiago y, como seguidoras de esos carismas, las hermanas clarisas ofrecen la Tau de madera de olivo bendecida en la tumba de San Francisco a los peregrinos, para que sea adorno de buen vivir, augurio del mejor morir y lleguen seguros al fin de sus caminos en esta vida y en la vida eterna.
Las clarisas siguen la Regla de Santa Clara, que fue la primera mujer que escribió una regla en el tiempo, y que como dice en el primer capítulo consiste en guardar el Santo Evangelio viviendo en pobreza, castidad y obediencia. Además de la regla dada por la madre Santa Clara, también se rigen por las constituciones de la iglesia que profesan y los cuatro votos de: obediencia, pobreza, castidad y clausura.
Son conocidas por su dedicación a la alabanza y la vida contemplativa, la liturgia y la Eucaristía, buscando la cercanía y la unión con Dios a través de la oración y la vida comunitaria, la que sería su segunda labor, la vida fraterna, que es ayudar a las hermanas. Como tercer concepto de la actividad que las hermanas Clarisas realizan en el Convento de Castrojeriz, es de cara a los demás. Lo primero orar por ellos, y acogerlos cuando vienen a orar o a comprar los dulces que aquí se elaboran de manera artesanal, ya que aquí también se dedican a la repostería.
CONVENTO DE SANTA CLARA EN CASTROJERIZ
Vida y Oficio en el Convento
Sor María Jesús, que vive actualmente en el convento, es de Melgar de Fernamental y además de dedicarse a su primera ocupación, el oficio divino, la alabanza al Señor, también lleva a cabo otras tareas en el convento como; tareas administrativas, ayudar y asistir a las hermanas mayores y también a las jóvenes, también hacen la cocina aunque es una labor que se lleva a cabo por turnos y es organista.
Vocación y Servicio Comunitario
Margarita Fleitas, otra hermana que reside en el convento, procede de Paraguay y su ocupación en el convento, al igual que la de Sor María y la de las demás hermanas, es la alabanza a Dios y luego aporta su servicio a la comunidad como tornera. Al mismo tiempo es también organista, repostera, telefonista, sacristana y como ella misma afirma, se encarga de «lo que haga falta».
TRADICIÓN Y ARTESANÍA
En total, existen numerosos conventos de clarisas en diferentes regiones, cada uno con su propio encanto y especialidades. Algunos de ellos, como el nuestro en Castrojeriz, o como las Clarisas de Vivar del Cid y las Clarisas de Soria, cuentan con obrador, es decir, un taller donde las monjas elaboran sus productos de manera artesanal. Estos espacios son verdaderos templos de la tradición y la maestría, donde se combinan ingredientes naturales y técnicas ancestrales para dar vida a delicias únicas.
Las monjas clarisas han perfeccionado el arte de la repostería y otras manualidades a lo largo de los siglos. Su dedicación, paciencia y devoción por la tradición se reflejan en cada dulce que producen, convirtiéndolos en auténticas obras de arte comestibles. Deliciosas pastas y galletas, unos dulces cuyas recetas se han transmitido a lo largo del tiempo y que las hermanas clarisas siguen manteniendo y poniendo a disposición de los demás a día de hoy.
Almendradas
Las almendradas es un postre conocido en varios conventos, llevan distintos nombres, pero han surgido de nuestra relación con otros Monasterios clarianos, como hermanas compartimos recetas y experiencia. Los componentes son almendra, -de ahí su nombre-, clara de huevo, harina y azúcar, elementos sanos y naturales, con gran valor energético, pero sin grasa. Estimadas por los peregrinos y por otros muchos que pasan por aquí.
Que el Señor nos enseñe a compartir sabiduría y experiencia con todo aquel que nos sale al paso en el camino de la vida.
Angelinas
Las Angelinas es un dulce hecho con hojaldre y azúcar, bien tostaditas, gustan mucho, por lo suaves y crujientes que resultan, el nombre se lo pusimos por sus cualidades algo angelicales, y también en honor de a una hermana que vivió con nosotras.
Son muy apreciadas por niños y mayores como se pruebe una, se va a por otras…, pues no cansan.
Pedimos al Señor estas mismas cualidades angelicales, suavidad y dulzura, para todos los que las prueben.
Bizcocho de Santa Clara
Es un postre propio para desayunos o para acompañar el café o el té a cualquier hora. Sus componentes básicos son mantequilla, huevos, harina, azúcar… como fruta lleva pasas de corinto, el secreto del éxito es que quede esponjoso y firme y las pasas se repartan por todo el bizcocho.
El nombre de Santa Clara lo lleva por nuestra Madre fundadora, que Ella nos ayude a combinar firmeza y bondad. Eso mismo pedimos para todos los que adquieran este postre
monacal.
Castreñas
Las Castreñas son unas pastas típicas castellanas, hemos querido mantener la receta que en nuestros pueblos se hacían con la harina de trigo, el azúcar y la manteca del cerdo. Son las más conocidas y estimadas por “los Castreños” especialmente por los que se encuentran fuera y siempre que vienen al pueblo las quieren llevar para obsequiar a familiares y amigos.
Pedimos al Señor por todos los que viven en estos pueblos y por los que por diferentes circunstancias se han tenido que ir fuera, para que mantengan las tradiciones y principalmente la firmeza de la fe, recibida de sus mayores.
Puños de San Francisco
Es “la especialidad de la casa”, era un postre típico en el monasterio desde hace tiempo, el nombre y la esencia de la receta, la recibimos de otras hermanas clarisas, aunque la forma y la calidad actual que tienen, se ha ido adquiriendo poco a poco gracias a la dedicación y la paciencia de las hermanas reposteras.
Se compone de un bizcocho muy suave, relleno con crema pastelera, nata y puede ser de chocolate, si se encarga antes.
Pedimos al Señor por todos los que prueban estos dulces para que por intercesión de S. Francisco reciban la bendición de Paz y Bien.
Turrón de la Abuela
El turrón de la abuela es un dulce muy apreciado por los que se acercan al monasterio, y nos lo piden durante todo el año, no tiene nada más que lo que se ve: almendra tostada, con azúcar en girlache y un baño de chocolate. El nombre de “turrón de la abuela” lo lleva por ser algo muy casero y entrañable, con el amor que hacen los dulces las abuelas.
Pedimos por todos los que tanto aprecian este postre, para que se mantenga el calor del hogar en las relaciones generacionales.
Mostachones y mostachines
En las casas y en los conventos, era costumbre hacer galletas y dulces para conquistar a chicos y grandes. Eso también, quieren ser nuestros sencillos mostachones y mostachines, de tamaño más grande o más pequeño.
Pues pedimos al Señor saber conquistar el corazón de los demás, y especialmente de los más cercanos, con las sencillas cosas de la vida, poniendo mucho amor e ilusión.
VISITA A LAS MONJAS CLARISAS
Entre murallas y silencio, las monjas del Convento Santa Clara hornean tesoros. Visítalas en Castrojeriz y endulza tu camino con su repostería.